
Por Nicolas Enriquez
El día lunes 18 de Abril amaneció como cualquier otro, mañana agitada, una clase entretenida en EE.GG.LL. la distribución del primer número de esta sencilla publicación aún no terminaba y nos encontrábamos en toda la movida del reparto en mano; parecía que iba a ser un largo día agitado sin mayor novedad.
Pero algo no andaba del todo bien, el ambiente era tenso, incluso en las clases algo no parecía estar normal…la noticia se empezó a esparcir por el campus como fuego sobre pradera fresca. Y de pronto, entre datos confusos que iban y venían, nos íbamos enterando de lo que pasaba; ¡Cipriani ganó el juicio! ¿¿¿Cómo??? ¡Nos van a intervenir! ¡No, imposible! ¡Debemos hacer algo! ¿¿Será cierto esto?? Lentamente la tranquilidad volvía y poco a poco nos informábamos con más detalles de lo que había acontecido en el TC.
Transcurrido ese tiempo y aquí el día de hoy nos preguntamos ¿Qué más podemos decir de ello que el rector y PuntoEdu no hayan explicado ya? ¿Hablar quizá de que el arzobispado no ha ganado nada legalmente? ¿Detalles acerca de la sentencia y los pormenores en el TC? Todo eso ya es noticia antigua y seria en vano tocarlo una vez más. Mas necesitamos creer que existe un propósito en este breve artículo, el cual es hablar acerca de un punto importante en el discurso del rectorado frente a la “crisis”, el tema de la unidad de toda la comunidad universidad frente a las intenciones del arzobispado.
La defensa de la autonomía universitaria es un principio irrenunciable en todo estudiante activista, democrático y, sobre todo, humanista. Si la universidad en un supuesto futuro, nada agradable, se ve en peligro inminente de intervención, nos tendrá a nosotros, los estudiantes, en la primera fila de defensa, junto a nuestros docentes y trabajadores formando la solida unidad tri-estamental necesaria para frenar cualquier tipo de injerencia externa; si el rectorado en ese supuesto decide firmemente brindar su apoyo a la defensa contra cualquier tipo de intervención pues tendrá que recibir el apoyo pleno de los tres estamentos de la universidad.
En las condiciones actuales, no podemos hablar de la misma manera, es clara la postura del rectorado frente a las intenciones del arzobispado pero de ninguna forma podemos olvidar los múltiples atropellos que venimos sufriendo los estudiantes el día de hoy…nombrar tan solo las alzas constantes de la boleta, la sobrepoblación, producto del afán descontrolado de las autoridades por admitir cada vez más estudiantes, con fines únicamente lucrativos, todo esto sin tomar medidas adecuadas para un crecimiento sostenido y ordenado de nuestra universidad, la continua concesión de instrumentos claves para una vida universitaria adecuada (SODEXO en las cafeterías, STANSA en las fotocopiadores y Cafetal), con resultados deplorables en la atención y el respeto del espacio universitario cuyo caso más emblemático es la construcción de un Cafetal sobre la Plaza la Memoria monumento construido para recordar a los estudiantes desaparecidos y asesinados durante el conflicto armado interno.
Frente a esa políticas anti-estudiantiles simplemente los estudiantes no podemos conciliar, estar en contra de la intervención no significa en medida alguna estar del lado de la elitización, el maltrato laboral y la política de pocos nombramientos docentes en desmedro de la gran cantidad de contratados que existen actualmente dentro del campus.
Unámonos por una Universidad Católica plural, humanista, la cual nos llene día a día de orgullo pertenecer, por una comunidad universitaria cohesionada no sobre las bases del fantasma de la intervención sino sobre una labor continua al servicio del necesitado donde todos y cada uno de los estudiantes nos sintamos siempre parte y siempre comprometidos con su desarrollo.
Por una universidad así, mil veces vale la pena luchar.
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